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Miguel Ramírez
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Entrevista

Dominic Miller

La nota silenciosa...

Nacido en Argentina, el guitarrista de Sting estuvo en nuestro país no sólo tocando junto al ex Police, sino que también vino a presentar su último disco como solista.

Por Miguel Ramírez

Dominic Miller

En mi infancia estuve muy influenciado por la música latinoamericana, en especial por la música folklórica argentina de Mercedes Sosa o La Misa Criolla, por citar sólo dos ejemplos. Mucho más eso que el rock. Así que mi sonido está en la guitarra con cuerdas de nylon, y es con la que me siento más cómodo. Cuando de niño llegué a EE.UU a comienzos de los 70s, fue todo un shock cultural. Con la música, mi oído se abrió mucho más. El blues, el jazz, el rhythm & blues y un poco el funk, aunque en ese momento no era tan común. Cuando tenia 16 años estudié un poco en el Berklee College of Music, pero antes de eso siempre estuve tocando. Como a todos, me gustan Hendrix, Los Beatles, y me fascina la música brasileña de Egberto Gismonti y en especial de Baden Powell, quien para mí es el Hendrix de la guitarra acústica. También me gusta la música clásica, con la que me conecté mucho. Me agrada el concepto de tener una narrativa musical con una guitarra sola, completa. Así como en la música clásica, eso también lo vemos en la música brasileña, donde es posible tocar con una narrativa completa. Me gusta tocar las melodias con arpegios, con bajos, con ritmo. Es tal cual como lo dijo Segovia: “…la guitarra es como una orquesta”, y yo me identifico con eso.

CAMPOS DORADOS

En los años ‘80 fui músico sesionista. Para al final de esa década ya estaba trabajando un poco más serio, y me relacioné con productores cada vez más conocidos. Ellos casi fueron más importantes que los artistas, porque eran lo que te llamaban. Tuve la oportunidad de trabajar con Hugh Padgham, quien fue productor de Genesis, de David Bowie, de The Police, y también de Sting. Fue así como nos contactamos. Padgham me invitó a tocar con Phil Collins en su grandioso disco “Another day in paradise”, y eso me dio la llave para hacer todo lo que quería. Luego, a raíz de tocar con Phil Collins, llegué a tocar con Sting, porque estaba buscando un guitarrista y me encontró por esa razón.

Para un músico de sesión, lo más importante es manejar la mayor cantidad posible de estilos musicales, junto con una variación de disciplinas musicales. Si un productor tiene una idea, y te dice si puedes poner un poco de country, yo tengo suficiente de country que he escuchado y practicado. Entonces puedo hacerlo y no decir no. Ser sesionista es un poco como ser un personaje. Yo me pongo en ese personaje para la situación. No soy un especialista de heavy metal, de jazz o de funk. Si querés un especialista, yo no soy el tipo. Pero al ser sesionista, es importante tener muchos estilos, y tener tus orejas abiertas todo el tiempo.

UN VALS URBANO

El proceso de mi último disco “Silent Light” fue conceptual más que musical, porque sin un concepto yo no puedo componer. Si no tengo el concepto, es muy difícil componer diferentes ideas. Esa es una forma de hacer discos. Para mí, son importantes los héroes de conceptos, como lo son Pink Floyd, Los Beatles con “Sgt. Pepper” o “Pet Sound” de The Beach Boys. Adoro la música cuando tiene concepto. Quería tener eso primero, y llegué a un concepto: el silencio. Es como cuando estás charlando con alguien. Me fascinan los momentos en que nadie dice nada. Es muy intenso cuando mirás a los ojos de alguien sin decir nada. Y yo pensaba en este concepto. Por eso el título de “Silent Light”. También con la inspiración tuvo que ver la película del mismo nombre, sobre todo en el primer tema del disco: “What You Didn’t Say”. Así que de lo que se trata, es de una conversación en donde escuchás.

Con respecto a la grabación, llegué al estudio con temas que ya tenían su forma. Pero en general, fue un proceso que se basó en un 50 y 50. Al productor de ECM Records Manfred Eicher, le gusta poner a los músicos en situaciones que no son cómodas. Estéticamente es muy original en su forma de producción, y es muy abierto. Si bien dimos pie para un poco de improvisación, sin temas ni concepto no es fácil. Así que yo llegué primero con el concepto.

TEORÍA DEL CAOS

Creo que nunca ha habido un mejor momento para ser músico. Mi generación cree que todo terminó, que el negocio de la música está muerto y no es cierto. El “Live business” (negocio del vivo) es lo actual. Todos están tocando, y cada vez se toca mejor en vivo.

El mundo está hecho un desastre, así que es como una obligación para nosotros, como músicos y artistas, hacer una especie de protesta musical. Hace mucho que nada cambia. Quizás Nirvana en su momento llegó con una idea distinta. Eso fue algo fuerte y cambió muchas cosas. Por lo tanto, si eres joven, guitarrista y músico, es el momento de decir algo.

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